Suceso extraño el que ha sucedido en la plaza de toros de Jesús María en México. Durante la lidia del último animal de la tarde, el astado saltó al callejón y por un resquicio, escapó de la plaza de toros y accedió hasta el parking exterior del coso. Fue allí donde fue lidiado por el matador Diego Emilio.
Por fortuna, nadie salió herido y todo quedó en un susto gracias a la pericia de las cuadrillas y al buen hacer del matador de toros.
Borja Collado regresaba a los ruedos en una tarde de máxima expectación; con novillos de Baltasar Ibán y Guerrero y Carpintero, partiendo plaza con Isaac Fonseca y Leandro Gutiérrez. Una vuelta a los ruedos muy esperada ya que Borja apuntaba hacia lo más alto cuando anunció su retirada.
Corría el mes de agosto del 2019 cuando una noticia hacía saltar por los aires la calma veraniega de este mes; Borja Collado se retiraba de los ruedos. Un espada que venía triunfando a lo largo de todo el curso y que acababa de cortar una oreja de inmenso valor en Valencia. Nadie entendía su retirada, sólo él. Un suceso meditado desde lo más profundo del corazón del novillero y que venía a poner orden en el desorden, calma en la tempestad y tranquilidad en el bullicio.
Borja, con la tarde de ayer, ponía fin a una sequía torera que duró más de 22 meses y que los aficionados esperaban con impaciencia. Sin embargo, el destino quiso que la tarde se aplazase, que se abriesen los cielos y cayesen dos tormentas que convirtieron las calles en ríos y la plaza en un tanque de submarinismo. Un diluvio que obligó al aplazamiento de la novillada y que no ha restado expectación a la tarde; con las ropas empapadas, el pelo mojado y un aire que parecía que iba a resfriar a más de uno, la única frase que se escuchaba alrededor de la plaza era: «¿Se conoce ya la nueva fecha para la novillada?».
Y es que, antes de la tempestad, Borja Collado se fue a toriles para recibir al animal que salió como un tren, casi arrollando al joven espada que, volvió a echarse rodillas en tierra para pegarla una larga que despertó a los tendidos. Con la muleta, luchando contra el animal y el mal estado del piso, dejó una faena con carácter propio, de personalidad y buenas maneras. Templado, parando el tiempo con la mano derecha y haciendo soñar con la izquierda. Una faena que demuestra que Borja vuelve donde lo dejó, con el sueño de ser figura del toreo, pero sin renunciar a una personalidad torera única.
Ganas de volver a ver Borja, ganas de Liga Nacional de Novilladas, ganas de ver al resto de la terna y a ambas ganaderías. La expectación se mantiene.
La labor de los perros en las ganaderías de bravo, va ganando cada vez más peso. No tan sólo como protectores ante depredadores como el lobo, si no también para labores de campo, como el manejo de las reses.
Una de las principales funciones de estos pequeños aliados de los ganaderos, es intervenir durante las peleas, minimizando el riesgo de lesiones de gravedad. Contra los lobos también son un seguro, sobre todo en los cercados con becerros o con vacas recién paridas, aunque en este caso, el tamaño suele ser mayor como los mastines, por ejemplo.
En la ganadería de Torreón de Cañas utilizan a los perros para mover a los animales por los corredores que se usan a modo de «tauródromos», de tal manera que el animal esté en perfectas condiciones.
Eusebio Sacristán ha resultado corneado en el festejo de recortes celebrado en Medina. Corría el cuarto de la tarde cuando «Use» se disponía a realizar un quiebro por encima del astado cuando este le alcanzó a la altura del glúteo.
A pesar de que la cornada ha llegado a afectar el nervio ciático, no ha requerido de ingreso hospitalario, por lo que tras el paso por la enfermería fue derivado a su domicilio donde va a continuar con su recuperación.
Tarde submarina en Navas del Rey, que finalmente tuvo que ser suspendida ante las inclemencias del tiempo. Media hora antes del inicio del festejo, una granizada y una tromba de agua hicieron acto de presencia empapando a todos los asistentes que se refugiaron donde pudieron, aunque de poco sirvió ante la fuerza del agua.
Paró la tromba y rompió el paseíllo ante un cielo amenazante que a cada minuto se cerraba más. Salió Borja Collado con el primero de la tarde, con una sensación incierta en los tendidos y con el piso en un estado que complicaba cada lance.
Una faena que mostró que Borja Collado llega para quedarse, con un toreo caro a pesar del tiempo, el piso y un novillo que se lastimó. Estocada y una oreja.
A partir de aquí, se desató la tormenta y todo el mundo tuvo que sacar el kit submarino para aguantar en Navas del Rey. Una cortina de agua que acabó por suspender la tarde, que queda pendiente de nueva fecha.
José María Manzanares ha resultado revolcado y volteado por un becerro durante un tentadero en el que participaba. El torero alicantino, ha compartido el momento a través de redes sociales, donde se le ve a punto de caer al suelo, con el animal bajo su cuerpo.
Rápidamente las reacciones se hicieron virales en redes sociales; sobre todo en Instagram donde los mensajes de ánimo se mezclaron con las bromas hacia el torero, que acompañó a la imagen con: «Cosas de los tentaderos y entrenamientos».
Sánchez Vara es un torero portentoso, valeroso y firme, y es que este diestro guadalajareño continúa superándose día tras día. Consciente de que las corridas duras son el camino por el que debe andar y de que la tauromaquia no pasa por sus mejores momentos, él está dispuesto a batallar en todas y cada una de sus tardes. Prueba de ello fue lo ocurrido en Cifuentes, este sábado vuelve a los ruedos, en Yeles, un festival especial en un pueblo hambriento de toros.
¿Cómo te encuentras actualmente tras haber sido el 2020 un año tan duro?
Me encuentro muy bien, mentalmente fenomenal aunque no hubo la posibilidad de torear ninguna corrida eso ya es pasado. Además este año ya pude hacer el paseíllo en Cifuentes el pasado 9 de mayo, y salí con muy buenas sensaciones. Ahora que estoy viendo que todo ya se va moviendo tengo la moral a tope.
Todo empieza a rodar y el sábado toreas en Yeles, ¿con qué sensaciones llegas?
Llego con unas sensaciones muy buenas, por cómo salieron las cosas en Cifuentes entre otras cosas, porque ese tipo de corridas ayudan mucho a afrontar los siguientes festejos con ilusión. Y tengo muchas ganas de torear en este festejo del sábado, los novillos son de una ganadería muy buena y creo que tanto Raúl Rivera como yo podemos dar una gran tarde.
¿Si alguien tuviera alguna duda de ir al festival de Yeles qué argumentos le darías para que fuera?
El principal argumento yo creo que es que es el momento de apoyar la fiesta y que que el público debe recompensar a este pueblo que tan valiente ha sido en dar festejos en la situación que estamos.
¿En qué momento de tu carrera te encuentras?
Me encuentro en un momento de madurez y de verlo claro. Pero sobre todo lo que siempre he tenido claro, que es mi afición y mi ilusión, eso me mantiene. Además ya tengo varias cosas importantes por delante como este fin de semana en Yeles, que a pesar de que sea un festival como profesional siempre tienes responsabilidad. Luego el 17 de julio tengo Céret, que se podría decir que es la corrida de la temporada con los toros de Reta de Casta Navarra. Y el 31 de julio voy a Jadraque en una corrida televisada también, en fin van saliendo cosas y me encuentro cada vez más feliz.
¿Es importante la madurez en un torero como tú?
Sí, es muy importante pero en todos los toreros, pero sobre todo en mi caso para navegar con este tipo de corridas que suelo lidiar normalmente pues hace falta estar maduro o no triunfas con ellas. Son ganaderías muy exigentes que te piden tu carnet de verdad y tener la cabeza en tu sitio, esto último te lo aporta la madurez, esa calma y poder sacar el mejor partido a los toros.
¿Las corridas duras son un camino más o el más complicado?
Ambas, son un camino más y más complicado a su vez, no deja de ser un toro pero como sabe todo el mundo con las corridas duras es muy difícil triunfar y que te embista un toro. Verse ahí todos los días tragando con eso es muy complicado, pero sí que es cierto que cada torero tenemos unas cualidades que nos permiten estar bien con un tipo de corridas. A mí me ha tocado este camino, y no pienso cambiarlo por mucho que cambiaran las cosas, me siento muy identificado con este tipo de ganaderías.
¿Hay rivalidad en el toreo?
Sí, porque por ejemplo lo vemos en las plazas de toros. Quizá donde no haya rivalidad sea en las contrataciones porque muchas veces en vez de poner a dos toreros que sabes que se van a picar, priman otros intereses entonces es mucho más difícil buscar la rivalidad ahí. Pero sinceramente yo creo que si la hay, o por lo menos así lo siento yo cada vez que piso una plaza de toros.
¿Existe todavía ese respeto hacia los matadores más experimentados?
Desde que empezamos de pequeños, el respeto a los matadores más antiguos y veteranos lo tenemos, yo creo que sí que se tiene. Muchas veces la gente de dentro de la profesión, o “intrusos” como yo digo tienen menos respeto a los toreros esos de dentro que los de fuera. Pero entre profesionales totalmente, porque sabemos lo difícil que es ponerse delante de un toro.
¿Es difícil mantener la afición tantos años?
Es muy difícil mantenerla durante tantos años, porque si tú ves la balanza de los años son más momentos amargos que buenos, lo que pasa que en mi caso particular los buenos compensan a los que han sido más difíciles. Por lo tanto como yo la tengo y no se me quita por mucho que quiera, para mí no ha sido difícil mantenerla. En cambio la ilusión cuando no te salen las cosas y demás uno siempre puede venirse un poco abajo, pero a mí me suele durar poco y vuelvo enseguida a lo que es mi vida: entrenar, prepararme y mentalizarme para lo que venga por delante.
Hay momentos duros y bonitos, ¿compensa vivir esos momentos duros para posteriormente gozar de los bonitos?
Todo lo que se haga delante de un toro siempre compensa, por muy mal que lo hayas pasado si vas un día a un tentadero, le pegas veinte pases a una becerra y te salen las cosas como quieres a mí particularmente me compensa. Cuando pones la balanza siempre hay más cosas malas que buenas pero compensan totalmente.
Esto ha sido todo, la verdad de un torero que no teme a nada ni nadie, con unas ideas claras y con unos objetivos muy afinados por conseguir.
Han pasado dos años desde que Román Collado estuviese a punto de perder la vida en la plaza de toros de Las Ventas. Fue un 9 de junio del 2019, cuando el espada valenciano entró por la vía de la sustitución en la corrida de Baltasar Ibán. Cerca de las ocho menos veinticinco de la tarde, el diestro valenciano se cuadraba delante de «Santanero I», el primero de su lote y el tercero de la tarde, para entrar a matar. El animal le prendió de manera dramática a la altura del muslo derecho, quedando unos inacabables momentos del pitón del animal.
Desde el primer momento se supo de la gravedad del percance y la sangre manaba a presión del muslo abierto del torero valenciano. A partir de aquí el miedo y la angustia se hicieron presentes en el ruedo venteño, hasta que de la enfermería comenzaron a salir buenas noticias, aunque siempre con la conciencia de la gravedad del percance. Los tendidos se helaron y un sonoro silencio se instaló en los tendidos de la capital mundial del toreo.
A media noche, el torero tuvo que ser intervenido de nuevo al serle detectada una trombosis en la pierna afectada. Empezaba aquí un largo y tortuoso camino de recuperación que ha mostrado la personalidad de Román tal y como es: ALEGRE.
Sorprendió la rueda de prensa en el hospital con un torero sonriente que se atrevió incluso, con alguna broma. Un joven que acababa de vencer a la muerte con el único arma de su sonrisa, la fuerza y sus ganas y, por supuesto, las manos de todos los galenos que atendieron al valenciano.
Una tarde en la que no se guardó nada frente a un toro de bronco, de comportamiento violento y que propició un durísimo tercio de banderillas. El torero lanzó la moneda al aire y se jugó la vida a cada pase, en cada desplante y en la suerte suprema, donde apareció la cara más dura de la tauromaquia.
Un joven que en su reaparición demostró no haber perdido su lugar en el ruedo, pisando unos terrenos que muy pocos en el escalafón se atreven a pisar. Un torero de sonrisa grande y de aplomo mayor que aún tiene mucho que decir en el toreo.