
En el festejo de rejones que ponía el broche a la feria de Torrejón de Ardoz, Guillermo Hermoso de Mendoza fue derribado por el segundo toro de su lote. Unos instantes de miedo al quedar encelado el astado en la parte blanda del caballo hasta que las cuadrillas fueron capaces de sacarlo.
Finalizado el festejo, las primeras informaciones que trascendieron desde el equipo de prensa del rejoneador fueron muy halagüeñas. El animal no sufría ninguna herida por asta de toro; pudiendo salir por su propio pie de la plaza:
«Las cuadrillas consiguieron sacar al toro de la barriga del caballo y poder comprobar que no había heridas y que el caballo podía por sus propios pasos de la plaza«.